Lo maté en defensa propia, dice Oliveria, a quien le hubiera gustado ser maestra.
Escrito por Soledad Jarquín Edgar/E-consulta.com
Jueves, 22 de Enero de 2009 19:16
RANCHO EL Arenal, Morelos, Itundujia, enero 21.- Son casi diez horas de camino desde la Ciudad de Oaxaca hasta esta comunidad de la Montaña, en los límites de la Mixteca alta y la Sierra Sur, pero las dos y media o tres horas del último tramo se tienen que caminar.
Aquí no hay luz eléctrica. Las casas aisladas están en laderas que dibujan abismos profundos como el olvido. Esta ranchería pertenece a Morelos, una agencia municipal de Santa Cruz Itundujia, cuyo distrito es Putla de Guerrero.
En Morelos, una comunidad de mil 700 habitantes, hace un año un ventarrón los dejó sin techos y derribó algunas paredes. Aquellos primeros dos días de enero de 2008 se recuerdan todos los días, pues el incipiente apoyo institucional no cierra la falta.
Algunos recibieron alguna ayuda, otros sólo dos láminas y muchas casas están aún sin levantar del todo.
¿Funcionarios? ¿Programas gubernamentales? No, por aquí no vienen. Excepto en tiempos de campaña electoral y sólo los del "tricolor". Después nadie se acuerda de la agencia municipal ni de sus rancherías.
El panorama es desolador. La pobreza se palpa y con ella la violencia y el machismo.
Nadie se acuerda de esta comunidad, reclama la agente municipal Isabel López Núñez, maestra de profesión que a sus 52 años de edad asumió el 1 de enero este servicio por mandato de la asamblea comunitaria.
Fue ella, quien en el amanecer del 13 de enero pasado recibió a Oliveria García, de 47 años, y a su hija Antonina Armengol, de 30 años.




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