EL INIGUALABLE “JARABE MIXTECO” (Ensayo) de don Agustin González González.
Agradezco a don Agustin González González del Colegio Americano de Puebla, que se haya tomado el tiempo de compartirnos su ensayo titulado "El inigualable Jarabe Mixteco". Muchas gracias y es un gusto para mi publicarlo.
EL INIGUALABLE “JARABE MIXTECO”
(Ensayo)
A Don José López Alavez
A Don Antonio Martínez Corro
A Don Cipriano Villa
¡Ya se dejan escuchar las notas de añoranza de la Canción Mixteca! Himno regional que simboliza a nuestra raza y despierta sentimientos de aquellos que sólo los mixtecos saben consagrar; admirable inspiración que arranca lágrimas de nostalgia y ofrenda un marco de palma para dar principio a nuestro jarabe… “¡Que lejos estoy del suelo donde he nacido!… ¡Oh tierra del sol, suspiro por verte!… y al verme tan solo y triste cual hoja al viento, quisiera llorar, quisiera morir, de sentimiento”.
Mujer humilde y bella que engalanas tu falda amplia y floreada con brillantes listones: al ondearla dibujas la rudeza de la sierra oaxaqueña y al extenderla al impulso de giros exquisitos, luces el encanto de la llanura de mezquites y cerros de cactus pitayeros. Refugias tus pies sutiles en huaraches de dos correas; adornas tu cabeza de sublime cabellera con trenzas tejidas en listones multicolores y amoroso clavel; son dignos tu bordada blusa blanca de lana, el mérito de tu maternal rebozo negro y pañoleta al cuello, collares que rodean tu garganta y aretes que acarician tu piel. Te enaltece el honor, la fuerza y valentía, la fortaleza de tus pasos, la bendición de tus manos.
Hombre noble y cabal que vistes en manta, te cubres con amplio sombrero tejido de hoja de palma de cuatro pedradas y ala ancha y vivos paliacates al cinto, ¡bailas enaltecido por el misticismo de la tierra legendaria! Con la diestra abrazas tu cobija en lana terciada al hombro y la ciñes con la izquierda a tu espalda; gallardo y erguido evocas la gloria de la raza mixteca; truenas mil veces el rudo huarache, rompiendo el silencio hasta arrancar admiración. Ser humilde que mantienes vivo el poder y conocimiento de la sabiduría de la historia de tu pueblo.
¡Salten… corran en su escasa llanura! ¡Con el Jarabe inicial giren y bailen los sones de Ñuu Yate!, ¡Bailen descendientes Ñuu Savi! ¡Dancen e inviten la suerte de haber nacido en esta tierra montañosa y agreste!
Descendientes de los árboles gigantes de Achutla: con pasión conquístense amorosamente y bailen con alegría siete sones de esta legendaria región. Que suene El Macho con rodilla al pecho, gallardía y fuerza herencia de Tzauindanda, Flechador del Sol, cuando venció al astro rey en la tierra por él conquistada. ¡Con punta y talón dibujen su apacible media luna al centro!
Graciosa bella mariposa que aireas y atrapas con tus alas multicolores en cruz e invitas a tu pareja, con generosidad y sencillez, a la calidez y hermandad de la tierra mixteca en el apasionado Chandé. Mujer extraordinariamente primorosa, que revoloteas y permites con sutileza y audaz provocación el cortejo del Palomo de pelaje, quien con movimientos insinuantes halaga, se estira, gallardea, arrulla y juntos se apasionan, se persiguen con un beso en forma de flor y con la rapidez de un suspiro… se entregan.
Extiendan el ritual del cortejo al Oaxacado, como la miel de la boda, como el corazón desnudo, como la entrega prodigiosa, infinita y para siempre, como la pareja de por vida; ¡más allá que la costumbre, más que la razón! él cubriéndose y retrocediendo, ella acosándolo con airosos movimientos de falda, extendiéndola, embistiendo a su presa; esquivando la mezquitera va en su compañía, se adorna en su libertad: romántica… apasionada.
¡Sean felices! Jueguen, transformen lo difícil de la vida sorteándola en el Toro, imitando la embestida con manos a la espalda del salvaje macho vacuno, esquivando lo feroz con pañoleta en manos, llamándolo y burlándolo con dominio sensual y elegancia femenina. Y lleguen a la plenitud, a la perfección, a la exquisitez del movimiento, al éxtasis del Jarabe final bañados en una cascada de sonidos musicales, con abundantes cruces zapateados, con fugaces y fortalecidos giros resalten su grandeza y sencillez admirables, hasta que caiga la paloma rendida en los brazos de su amado al impulso del amor.
¡Bailen con el alma!, ¡bailen con gozo, alegría y júbilo!, ¡bailen por la conquista de un amor!, ofrenden “¡el inigualable e insuperable Jarabe Mixteco!”
Agustín J. L. González González
Puebla, Pue. febrero del 2008
Glosario
Ñuu Yate Gente antigua
Ñuu Savi Pueblo de las nubes o de la lluvia
Árboles de Achutla “Eran dos árboles gigantes que existían en el fondo de una misteriosa cueva en tierras de Apoala, que llegaron a amarse tanto, que entrelazaron sus ramas y unieron sus raíces. De este fantástico amor nació el primer hombre y la primera mujer Mixtecos. Con el tiempo, aquellos seres tuvieron hijos y los hijos de los hijos fundaron la ciudad de Achiutla, lugar donde nació Tzauindanda”. IDM Fundación Ayú
Tzauindanda, Flechador del Sol “En la nación Mixteca, existe la leyenda de un héroe mixteco llamado Tzauindanda, (también conocido como Yacoñooy o Mixtecatl), quien demostró que la fuerza de la voluntad y el amor a su patria hizo posible que pudiera librar la batalla más difícil y con ello vencer al enemigo más fuerte que cualquiera pudiera tener. Este héroe es mejor conocido como “EL Flechador del Sol”. IDM Fundación Ayú
Los siete sones y jarabes del Jarabe Mixteco: Jarabe inicial, El macho, Chande, Palomo mixteco, Guajacado, Toro, Jarabe Final.





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